viernes, 13 de noviembre de 2009

Navegando






I


Navegando por umbrales…
Por señales de nada,
Por señales de palmadas…

Navegando muy cerca de tu existencia…
Y contrayendo mis muslos

Amar es mucho más complicado…
Que la semántica misma…

“Y mucho más sencillo con un beso.”

Navegando para encontrar tus ojos…
Tu mirada taciturna que a lo lejos me llama…

Navegando por esos ojos sabor almendras…
Cerrándolos y envolviéndome en tus sueños.

La realidad es menos densa si encuentro…
Tu mundo mi mundo juntos.

Navegar es viajar al sin fin de tu alma…
Que no es más lejanía en encuentro…

Encuentro sabroso de labios húmedos…
Labios cerrados a la contracción del viento…

Navegar no es más que encontrar…
O encontrarnos…

Dentro de nuestras propias almas.





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II


La forma esconde la imagen.
Y la imagen la forma.

Danzar en vida es crear.
Danzar en muerte es volver a soñar…

Despertando continuo cada doce horas.
Despertando o parando para continuar.

Las imágenes no son más que señales…
Idiomas, gráficos del pasado…

Mi frente arde al sol…
Para descubrir…

Que la imagen esconde la forma..
Y la forma la imagen.

Buscando el significado olvidado.
Encontrando las raíces en los árboles…
Y plasmando una imagen…

El sueño de un escultor
O el sueño de un artista…

El de volar para poder crear en los cielos…
Donde las imágenes no son pragmáticas…

Sino estelares,…

La forma esconde la imagen…
La sombra al viento…
La mirada al extraño…

Y entre si crean versos…

Forma sin imagen…
Imagen sin forma…

viernes, 28 de agosto de 2009

El fantasma dulce

El fantasma dulce…
Dulce de mi conciencia agria
Reaparece en los instantes floridos.
Floridos de una vida misma.
De una muerte misma.

No somos más que el pasado hecho piel.
Con su azotador clamor.

No somos más que labios fundidos al sol.
Una esperanza…
Que se esfuma y aparece.

El fantasma dulce…
De una mente sin recuerdos.
De un instante sin sombra.
Y un óleo sin pintar.

Entre esa confusión poco exacta…
Vivimos atados…
De pies y manos lánguidas.

Vivas, altaneras que luchan por el amor.
Un fantasma tan especial…

El fantasma de los ojos verde…
Y estatura Peter Pan.

Rondando mis sueños.
Cubriéndolos con alegrías.
Y agria compañía.

En una bola de cristal.
Asemejándose a la luna….

Destellando como una estrella.
Besándome las pupilas…

Y entre ellas estremeciendo mi cintura.
Un abrazo de amargura esperanza…
Que desafía el tiempo…
Y irónicamente no es una despedida.
Lo puedo encontrar atravesando una calle,
Recogiendo hojas de los árboles…
O en plena luz del día.

El fantasma de los ojos verdes…
Visito mi vida…
Una suave, dulce compañía.

Estremeciéndonos, guardándolos.
El eco de la vida nos alejo.
Y el cuento de hadas….
No fue más que una caja vacía.

Recordando tus ojos a la luz…
De las velas…

O al tocar de la iglesia.

Recogiendo una flor blanca…
Que diga amor.

Ojos fantasmales y de divino coraje.

Tus manos dibujaban un horizonte,
Un paraíso perdido.
Tus manos creaban cimientos…
Que eran sueños…
“Yo pensé olvidos.”

El fantasma de los ojos verdes…
Cerró mis gestos.
Los cellos en versos.

Caminado, corriendo, salando.
Aproximándonos al eco perpetuo.
De fantasmales gestos.

Diciendo hola y en un reverso adiós.
Para callar cuanto sentimos…
Cuanto vivimos.


Y hoy yo escribiendo una carta.
La cual no es el comienzo…
Ni es el adiós.

De nuestro cuento.
Más no es más no es.

La prueba de ese sentimiento.
Donde me veras enredada…
En tus mismos versos

domingo, 16 de agosto de 2009


Madre.


Formando el crepúsculo en tu vientre.
Creándome con la sangre de ti.
Gestándome en cada latido.

Manteniendo un soplo en tus venas.
Soy parte de ti como tu de mi.

El cielo se revuelca en su propio destino.
Para pronunciarnos en nuestro nacimiento.
Y en nuestro fin.

Formando un crepúsculo en tu ardiente memoria,
Desde gestación a nacimiento.

Los vientos soplan para escribir…
Lo que somos y seremos unidas.
Tan unidas como el vientre hecho carne.

Formando un crepuscular ambiente,
Volviendo la carne hueso,
Y el hueso carne.

Me has creado para vivir.
Como para morir algún día.

Soy semilla de tu atardecer,
Innegable prueba de tu amor,

Gestándome en mi vida,
Para una nueva reencarnación.

He vuelto a abrir mis ojos.
Para llamarte madre,
Para llamarte mi carne.

Viéndonos a los ojos.
Descifrando el día juntas.
Como cada invierno.
Como cada otoño.


No renegando la muerte misma,
No negando la vida misma.

Dando gracias al sufrimiento.
Por enseñanza de existencia.

No reprendiendo el pasado.
Sonriendo al futuro

Gestándome como en un ayer.
Por tus venas de torrente sanguíneo.

Sientes tanto como yo,
Amamos lo mismo.

Yo amando tu vida,
Tu rogando por la mía.

Madre eres en este crepuscular ambiente,
Y lo seguirás siendo.

La vida misma en ella misma.

Gracias por fecundación más florida.
Por gracia hecha vida.

Con tu propio cuerpo protegiéndome.
Con tu propia leche nutriéndome.

Como abejita en su dulce panal,
El dulce de nuestro amor.

Legado por generaciones.
El amor más puro que sentiré.

En tus abrazos descansa mi aliento,
En tus manos la prueba de tu esfuerzo.

Con el pan de cada día has creado.
Una existencia fortuita.
Una existencia agradecida.

Me he gestado con tu crepuscular…
Mando de vida.
Para mantenerme en la tierra,
Como las flores,
Como las flores Margaritas.

Blancas y lavando las penas en alegrías.

Somos parte de la misma puesta de sol.
Tú eres mi madre,
Yo soy tu hija.

Somos parte de una vida en ella misma.

sábado, 15 de agosto de 2009



Yo no quiero un mundo gris.
Yo quiero un mundo verde de esperanza.

De luces, y colores.
En un horizonte infinito.

Yo no quiero más guerra.
Ni intenciones extrañas.

Yo quiero creer en la pureza.
Y no en la desconfianza.

Yo quiero que mis manos trabajen….
Trabajen por la libertad,
Por ideales del mañana.

No más personas de malos sentimientos.
No más personas vanas.

No más personas que jueguen.
A lo negro de bajo del sol.

Yo no quiero un universo unitario.
Quiero uno multicelular.

Porque crecer no implica…
Endurecer la mirada.

No implica ser frió y distante.

Crecer implica valores.
Esperanzas, fuerzas.

Yo quiero un mundo verde de esperanza.
Donde todos nos unamos en armonía.

Yo no quiero guerra,
Yo no quiero conflictos.

Yo quiero un mundo verde de esperanza.
Donde pueda sonreír en el amanecer.
De cada mañana.