domingo, 14 de noviembre de 2010


El porqué del no, y la discordancia del sí profundo….
Existen verdades simplemente innegables, verdades que van contra la supremacía de las evidentes casualidades de la vida, verdades tan inmutables como el hecho de sentirse vivo.

Existen cosas simplemente no profanas.
Que nos llenan de moralidad, y de sensaciones profundas

Existen hechos incambiables
Y verdades en todas las épocas de nuestras vidas…

Existen paradojas presentes cuando la voluntad habla..
Y cuando la imagen del doliente responde…

Como esas verdades simplemente perpetuas.
Al rigor de una mirada constante.

De esas que no me hace ni más ni menos triunfante.
Ni más ni menos femenina.
Por el llamado constante.

Existen verdades que simplemente tu las entiendes…
Y el colectivo calla…

Esas verdades tan simples, tan inexplicables…
Como el hecho de descubrir en tu mirada….
Un pasado, lleno de simpatía.

Y más que ello…
Un futuro de valentía.

Con esas verdades que no importa lo objetivo.
Y lo subjetivo nos florece siendo parte de nuestras almas…

Y las letras negras…
Llenas de existencialismo se apagan.

Llámame mujer en la claridad poco estrellada.
Llámame tu amiga en el ocaso del día.

Llámame no lejana al sentir tu compostura.
Que mis piernas se enreden entre tu virilidad lejana…
Y poco afable…
Que el destino nos una más que una verdad inefable…

Y que la libre decisión de ser seres continuos y lejanos nos hable.
Para así sentirnos siempre tan vigorosamente anhelados.

Espalda recubierta de conciencia.
Pelo en peinetas enredados….

Hombre de contextura compleja.
Y de instantes pasajeros.

Mujer que se precipita al precipicio.
Y donde desenlace verdades inmutables para las dos existencias.

Vida cargada de apogeos, y de senderes.
Vida prófuga de un amar constante.

Nos ha llamado un amor tan libre como la espera voluntaria.
Nos ha llamado el ser donde el mendigo calla.
Nos ha llamado una conciencia agria.

De donde las letras se enredan sin sinónimos
Y se llenan de metáforas…

Déjame sentirme viva entre tu razón.
Déjame lucir simpatía entre sus sabanas.

Déjame simplemente viva entre mis deseos pasajeros.
Que algo simplemente inalterable sería la muerte en su apogeo.

Sería donde la transcendencia nos desvincularía,
Más que un suave hola y luego un lejano estoy contigo.

Porque una de las verdades
Es que vives, dudas, por ello vives.

Y dentro de esas miles y unas verdearas.
Es que nutra conciencia nos llama al amor vacilante.

Donde cada vez que encuentres letras negras.
Y un útil pesimismo te acordarás del ayer más pesado del hoy.
Y del hoy más bello que un ayer.
Entonces en esos instantes pocos gratos.
Sentirás una mano azulada…

Donde los gritos se existen.
Y el alma vuelva apresurada.

Donde nos orgasmos son impredecibles.
Un no mentiroso te amo.

Y un muy certero no entre los llantos.
Donde el sí rotundo no es más que el no de negarlo…

Y donde él no se fundamenta con el sí anhelado.
De sentir tú esencia a mi lado.

Entonces solo entonces…
Entenderás el no precipitado…

Y el sí entre mis acciones….
Del un si no pensado…

Solo entonces….
Entenderás que he amo….

He amo a un ser prófugamente continuamente que ha estado a mi lado.


(la de la foto soy yo)

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